La universidad peruana tiene dos grandes problemas: uno es político y el otro es el lucro. Ambos son en gran medida responsables de la baja calidad que se observa en la educación superior.
En los últimos años, el congreso creó decenas de universidades públicas, en 2024 batió récord cuando el Pleno aprobó la creación de 21 universidades 15 en departamentos, incluido Lima. Aunque no todas están funcionando por diferentes motivos.
La justificación era para mejorar la calidad educativa y reducir las brechas de acceso a la educación superior en diversas partes del Perú, sin embargo, la mayoría no contaban con el prepuestos necesario para su funcionamiento.
En realidad, la verdadera razón para la creación masiva de universidades públicas es una política populista de parte del congreso que suele utilizarla en tiempos preelectorales para ganar réditos en el electorado joven.
El problema del lucro apareció en 1996 cuando se permitió la creación de universidades con fines de lucro (societarias) con la intención de atraer inversión privada y ampliar la cobertura, pero lo que sucedió fue un crecimiento descontrolado de universidades de baja calidad educativa.
A diferencia de las universidades privadas de naturaleza asociativa (La Católica, del Pacífico, de Lima o Cayetano Heredia) que reinvierten sus ingresos en la misma institución, las societarias distribuyen sus utilidades entre sus accionistas.
Con la creación de la Sunedu, la mayoría de las universidades societarias no pudieron licenciarse; por eso, no llama la atención que en ranking de la misma Sunedu son las universidades asociativas las que ocupan los primeros lugares.
Mientras se sigan creando universidades con fines políticos o de lucro, probablemente aumente la oferta, pero en desmedro de la calidad, con lo cual el remedio seguirá siendo peor que la enfermedad.
Si algo debe caracterizar a un centro de estudios superior es precisamente la calidad, a ello apunta el reglamento de licenciatura que estable condiciones básicas de calidad; es lo mínimo que se puede pedir a una universidad.
La Sunedu nació precisamente para ser el filtro de calidad y ello ha permitido que algunas universidades societarias accedan a la licenciatura (UPN, UPC, UTP), pero aún existen otras licenciadas con cuestionada calidad.
Un factor que subyace en este tipo de problemas son las expectativas familiares. La gran mayoría de los padres de familia prefieren que su hijos estudien en universidades antes que un centro superior técnico.
Detrás de esta postura está la idea equivocada de que el título universitario brinda mejores ingresos y oportunidades labores, además de un mejor nivel social.
Cambiar la idiosincrasia de las familias no es fácil, tampoco lo es cambiar las expectativas de los jóvenes a nivel nacional, por eso se ha propuesto crear filiales de las universidades públicas ya licenciadas en vez de nuevas universidades.
La Sunedu tiene mucho trabajo por delante, teniendo en cuenta que nivel latinoamericano la mejor universidad peruana (La Católica) ocupa el puesto 10, San Marcos sigue en el 47, más rezagadas están La Cayetano Heredia, puesto 65 y Científica del Sur en el puesto 79.
Y se vemos el ranking mundial ningún universidad peruana están dentro de las mejores cien, si algo sirve de consuelo tampoco se ubica ninguna latinoamericana. La mejor posicionada es la Católica en el puesto 357.
Como diría el poeta “…hay, hermanos, muchísimo que hacer”.