El sector educación ha ido aumentando su presupuesto en los últimos años permitiendo elevar el sueldo de los maestros y, a la vez capacitarlos, sin embargo, los estudiantes siguen teniendo un preocupante déficit de aprendizaje.
La Ley de Reforma Magisterial, promulgada en 2012, estableció dos artículos importantes: una escala de sueldos y capacitación docente que se ha venido cumpliendo desde entonces.
Desde el año pasado, los maestros perciben remuneraciones entre 3500 soles y 7351 soles por jornadas de 30 horas, y entre 4667 soles y 9801, por 40 horas, según su escala magisterial.
Este reconocimiento no se refleja en los aprendizajes de los estudiantes. Ha pasado más de un década y se ha avanzado poco.
Diferentes investigaciones coinciden en que existen déficits.
La brecha de aprendizaje, es decir, la diferencia entre lo que un estudiante ha aprendido y lo que se esperaba que aprendiera en un cierto punto de su educación, como la edad o un nivel de grado en particular, no ha sido significativa.
Un estudio del BCRP* califica de preocupante la falta en el desarrollo de aprendizajes y añade que “incluso antes de la pandemia, más de la mitad de los estudiantes no alcanzaran el nivel de logro satisfactorio en todas las competencias medidas y niveles educativos”
Los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA) y las pruebas PISA confirman el bajo rendimiento de los escolares en lectura, ciencias y matemáticas.
Las evaluaciones revelan otro hecho preocupante: los estudiantes van de más a menos conforme acceden a grados superiores. En secundaria, los avances de aprendizaje han sido más limitados.
Es cierto que, en el déficit de aprendizaje escolar en nuestro país intervienen otros factores como infraestructuras deficientes, desigualdades socioeconómicas marcadas, por citar algunos, y no solo el docente, pero este desempeña un rol clave en el conocimiento de los escolares.
Por eso, los programas de formación y capacitación permanente tienen como propósito fortalecer las competencias del docente a partir de las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, tras lo cual obtienen un certificado. Pero, no sería mejor que las constancias estén vinculadas al progreso que demuestre el estudiante.
Los bajos niveles de aprendizaje de los estudiantes requiere de propuestas más audaces y efectivas, digamos una especie de presupuesto por resultados, que vincule el aumento de sueldo con resultados medibles que beneficien a los estudiantes.
Por ejemplo, realizar pruebas a todos los estudiantes del quinto de secundaria para conocer y validar si han alcanzado los conocimientos y competencias necesarios para su egreso, una especie de Evaluación de Salida, como sugiere un informe sobre retos de la educación de IPAE.**
Las nuevas tecnologías que han aparecido en este siglo es otro desafío. La inteligencia artificial y la transformación digital demandan el fortalecimiento de competencias relacionadas con el pensamiento crítico, la creatividad y adaptación.
La implementación de nuevas medidas para fortalecer el proceso de aprendizaje son urgentes, el tiempo corre en contra.
Si se consigue revertir el lento avance en el proceso de aprendizaje, los estudiantes podrán acceder a una educación de calidad, independientemente del nivel socioeconómico o lugar de residencia.
¿Hará algo el próximo gobierno para cerrar la brecha educativa?
*https://www.bcrp.gob.pe/docs/Publicaciones/Revista-Moneda/moneda-199/moneda-199-07.pdf
**https://www.ipae.pe/Docs/Informe-IPAE-Retos-de-la-educacion-y-propuestas-IPAE.pdf