La economía peruana registró en 2025 un crecimiento de 3,4%, repitiendo casi el mismo porcentaje del año anterior 3,3%.
Cómo se refleja este crecimiento con proyección al largo plazo, ¿es una economía que avanza, retrocede o se estanca?
Si observamos la primera década del presente siglo, la economía inició con brío, pues tuvo un crecimiento promedio de 6,5% entre 2003 y 2012*, debido a un escenario internacional muy favorable, principalmente por el exponencial desarrollo de China, una mayor apertura comercial y consolidación macroeconómica.
Las proyecciones de los economistas para la siguiente década indicaban que en un escenario positivo se repetiría el porcentaje de la década anterior 6,5% y en un escenario pesimista el crecimiento solo llegaría al 3,5%.
Terminado el primer cuarto de siglo, se cumplió el vaticinio pesimista. La economía se desaceleró casi a la mitad respecto a la década anterior.
En esta desaceleración hubo una causa imprevista: el Covid, pero también otras que son recurrentes como la incertidumbre política y la caída de inversión, la cual está relacionada con la anterior.
Para revertir esta situación, algunos especialistas ponen el énfasis en potenciar sectores claves como la agroindustria, minería, turismo. Es una propuesta que ayuda, pero al igual que los recursos naturales -que pueden servir de insumos a las industrias productivas- no garantizan por sí mismos el crecimiento económico.
Existen otros factores que son claves para el aumento y, sobre todo, sostenibilidad de la economía. Uno de estos factores es el capital humano, si no se cuenta con personas preparadas no tendremos trabajadores preparados para impulsar la productividad.
La inversión en tecnología es otro factor que está vinculado con el anterior. Vivimos cada vez más en un mundo digitalizado, cuyas herramientas mejoran la productividad mientras se reducen los costos, pero se requiere invertir en el capital humano para sacar mayor provecho de la automatización y conectividad que brinda la tecnología.
Un tercer factor es la estabilidad política. Es un factor en el cual estamos en debe y una de las causas del escenario pesimista que hemos tenido en la última década. En tanto no se arregle la compleja situación política, no habrá posibilidad de contar con instituciones estables. A la inversión no les gusta la inestabilidad.
Los países que lograron el crecimiento sostenible y alcanzaron el desarrollo económico fueron aquellos que pusieron en práctica los factores antes mencionados. Alemania y Japón después de ser derrotados en la Segunda Guerra Mundial, salieron adelante con inversión, tecnología y exportaciones.
La receta para lograr un escenario económico optimista es conocida, pero se necesita estabilidad y perseverancia para alcanzar el desarrollo económico.
Los llamados Tigres del Asía (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur), lograron transformar sus economías agrícolas en industriales porque durante 30 años, entre 1960 y 1990, tuvieron tasas de crecimiento superiores al 7% anual.
Años después, en 1978, China haría lo mismo con su política de reforma y apertura hacia la inversión extranjera y el comercio exterior. Pero el cambio no fue inmediato, tomó su tiempo.
Si no logramos elevar el crecimiento económico, en la próxima década seguiremos creciendo alrededor del 3%, en el mejor de los casos; es decir, seguiríamos con una economía estancada.